Obama busca inyección de USD 300.000 millones para mejorar empleo
El presidente estadounidense Barack Obama podría proponer el jueves al Congreso inyectar 300.000 millones de dólares en la economía para luchar contra el persistente desempleo, su lado débil de cara a las elecciones presidenciales de 2012, según versiones de prensa.
El presidente estadounidense Barack Obama podría proponer el jueves al Congreso inyectar 300.000 millones de dólares en la economía para luchar contra el persistente desempleo, su lado débil de cara a las elecciones presidenciales de 2012, según versiones de prensa.
Fuentes del partido demócrata citadas por la cadena CNN aseguraron que Obama intentará convencer al Congreso, cuya Cámara de Representantes tiene mayoría republicana, de aceptar su plan de reactivación económica, proponiéndoles compensar los gastos con equivalentes medidas de ahorro.
La cifra de 300.000 millones de dólares no ha sido confirmada por la Casa Blanca.
"El jueves, el presidente propondrá nuevas e importantes iniciativas para crear empleos y reactivar la economía, que serán totalmente financiadas", informó el miércoles el jefe de comunicación de Obama, Dan Pfeiffer, a través de su cuenta en la red social Twitter.
El monto de 300.000 millones sería poco menos de la mitad del monto del plan inicial de reactivación por 787.000 millones de dólares que Obama lanzó en enero de 2009, a comienzos de su mandato.
En ese entonces, la Casa Blanca buscaba superar la crisis desatada por los créditos ''subprime'' que estalló en el otoño boreal de 2008 y que se propagó a la economía real, y por ende, al empleo.
Sin embargo, dos años y medio más tarde y pese a esas medidas, la situación de desempleo sigue siendo preocupante.
La economía estadounidense terminó agosto con un balance neutro de creación de empleos en agosto, poniendo fin a la tendencia de diez meses consecutivos en los que registró cifras positivas de contrataciones. La tasa de desempleo del país se mantuvo así en 9,1%.
De este modo, Estados Unidos está aún lejos de recuperar los ocho millones de empleos perdidos durante la crisis.
Estas cifras, aunadas a otros indicadores económicos decepcionantes, afectan a los mercados, pero también a la popularidad de Obama, candidato a la reelección en noviembre de 2012, que registra su más bajo nivel (40%) desde el inicio de su mandato.
Esta cifra no es alentadora a menos de 14 meses de la elección presidencial.
Según la agencia Bloomberg, los 300.000 millones de dólares se traducirían en un principio en menos impuestos y más gastos en infraestructura, y serían financiados por alzas en los impuestos en los años venideros, en el marco del plan de reducción de la deuda federal, que además prevé reducciones de gastos.
Anteriormente, Obama abogó por aumentar la carga fiscal a los más ricos, pero los republicanos se opusieron.
Las nuevas medidas de Obama podrían enfrentarse a la hostilidad de los republicanos, que además de controlar la Cámara, poseen una minoría capaz de bloquear iniciativas en el Senado.
Los rivales de Obama estiman que una reducción de los impuestos, aunada a una disminución de los gastos, constituye la mejor manera de reactivar el mercado laboral.
La Casa Blanca y los republicanos del Congreso mantuvieron un duro enfrentamiento en julio sobre el aumento del techo de la deuda federal y la reducción del déficit, y sólo pudieron llegar a un acuerdo in extremis para evitar un cese de pagos.






