Secta que quemó vivo a bebé "Anticristo" planificó el crimen, según fiscal
La secta era liderada por Ramón Castillo, un músico que se creía la reencarnación de Dios y se hacía llamar "Antares de la Luz" por sus acólitos y que está prófugo de la justicia.
La secta que quemó al menor recién nacido planificó cada paso del crimen, aseguró el fiscal del caso, Juan Emilio Gatica.
El macabro caso conocido cuando la Policía de Investigaciones anunció la captura de cuatro miembros, ocurrió en Colliguay, una localidada de Valparaíso.
"Hay medios, se arrendaron casas, hay automóviles, hay traslados", añadió el fiscal, que aseguró que cada uno de los imputados, entre los que está Natalia Guerra, la madre del bebé, "tuvo participación y colaboró en que se diera muerte al recién nacido".
La secta era liderada por Ramón Castillo Gaete, un músico que se creía la reencarnación de Dios y se hacía llamar "Antares de la Luz" por sus acólitos, y que está prófugo de la Justicia.
Castillo Gaete huyó el pasado febrero, posiblemente a Perú, con unos unos 66.500 dólares y la Justicia dictó en su contra una orden internacional de captura.
Según la Policía, los miembros de la secta acostumbraban a consumir un alucinógeno conocido como ayahuasca, en reuniones en las que Castillo tenía relaciones sexuales con todas sus seguidoras, a las que decía que él, por ser Dios, no podía procrear y que si alguna vez eso pasaba, el bebé sería el anticristo y debía morir.
Los detenidos, Natalia Guerra, de 25 años, David Pastene (30), María del Pilar Álvarez (25) y Carla Franchy (34), quedaron en prisión preventiva tras ser imputados por homicidio.
Algo que ha llamado la atención es que todos los miembros de la secta son profesionales, algunos con formación universitaria y buenos empleos.
Según dijo el fiscal Gatica durante la audiencia judicial, al enterarse del embarazo de Natalia Guerra, Castillo la mantuvo encerrada, alimentada solo cada dos días y vigilada por dos cuidadores.
Cerca de la medianoche, comenzaron el rito. El bebé estaba desnudo y le pusieron una cinta en la boca para que no gritara, dijo el fiscal, que añadió que enseguida pusieron a la criatura sobre un tablón instalado encima una caldera de dos metros de profundidad repleta de fuego.
Unos 30 minutos después, giraron la tabla, el bebé a las llamas y posteriormente todos consumieron ayahuasca.
Según fuentes policiales, la secta se caracterizaba por el consumo de alucinógenos, castigos físicos y ritos sexuales.
Además, uno de los requisitos para ingresar al grupo era entregar bienes a Castillo, y el castigo para quienes transgredían las reglas era recibir 45 golpes con varas de madera; si el flagelado se quejaba se le propinaban tres golpes más, revelaron las fuentes.
El macabro caso conocido cuando la Policía de Investigaciones anunció la captura de cuatro miembros, ocurrió en Colliguay, una localidada de Valparaíso.
"Hay medios, se arrendaron casas, hay automóviles, hay traslados", añadió el fiscal, que aseguró que cada uno de los imputados, entre los que está Natalia Guerra, la madre del bebé, "tuvo participación y colaboró en que se diera muerte al recién nacido".
La secta era liderada por Ramón Castillo Gaete, un músico que se creía la reencarnación de Dios y se hacía llamar "Antares de la Luz" por sus acólitos, y que está prófugo de la Justicia.
Castillo Gaete huyó el pasado febrero, posiblemente a Perú, con unos unos 66.500 dólares y la Justicia dictó en su contra una orden internacional de captura.
Según la Policía, los miembros de la secta acostumbraban a consumir un alucinógeno conocido como ayahuasca, en reuniones en las que Castillo tenía relaciones sexuales con todas sus seguidoras, a las que decía que él, por ser Dios, no podía procrear y que si alguna vez eso pasaba, el bebé sería el anticristo y debía morir.
Los detenidos, Natalia Guerra, de 25 años, David Pastene (30), María del Pilar Álvarez (25) y Carla Franchy (34), quedaron en prisión preventiva tras ser imputados por homicidio.
Algo que ha llamado la atención es que todos los miembros de la secta son profesionales, algunos con formación universitaria y buenos empleos.
Según dijo el fiscal Gatica durante la audiencia judicial, al enterarse del embarazo de Natalia Guerra, Castillo la mantuvo encerrada, alimentada solo cada dos días y vigilada por dos cuidadores.
Cerca de la medianoche, comenzaron el rito. El bebé estaba desnudo y le pusieron una cinta en la boca para que no gritara, dijo el fiscal, que añadió que enseguida pusieron a la criatura sobre un tablón instalado encima una caldera de dos metros de profundidad repleta de fuego.
Unos 30 minutos después, giraron la tabla, el bebé a las llamas y posteriormente todos consumieron ayahuasca.
Según fuentes policiales, la secta se caracterizaba por el consumo de alucinógenos, castigos físicos y ritos sexuales.
Además, uno de los requisitos para ingresar al grupo era entregar bienes a Castillo, y el castigo para quienes transgredían las reglas era recibir 45 golpes con varas de madera; si el flagelado se quejaba se le propinaban tres golpes más, revelaron las fuentes.






