Eurozona se resiente tras pérdida de la triple A de Francia
La Eurozona, que esperaba recuperar cierta calma, vuelve a sumergirse en la crisis después de la rebaja en serie por la agencia Standard & Poor''s de las notas de más de la mitad de sus miembros, entre ellos Francia, que ha perdido su triple A, alejándose de la locomotora alemana.
La Eurozona, que esperaba recuperar cierta calma, vuelve a sumergirse en la crisis después de la rebaja en serie por la agencia Standard & Poor''s de las notas de más de la mitad de sus miembros, entre ellos Francia, que ha perdido su triple A, alejándose de la locomotora alemana.
A estas nuevas turbulencias se suma el impase de las negociaciones sobre la quita parcial de la deuda de Grecia por los bancos, vital para que el país no caiga por el precipicio de la bancarrota que lo amenaza.
Tras el éxito de las primeras emisiones de deuda del año por Italia y España, que parecían haber alejado el espectro de la propagación de la crisis a estos dos pesos pesados de la Eurozona, Standard and Poor''s (S&P) cumplió en la noche del viernes buena parte de las amenazas que había blandido.
La agencia de calificación financiera, que preveía bajar la nota de 16 de los 17 países de la Unión Monetaria, degradó la de nueve.
El principal golpe fue a Francia, segunda economía europea, que pierde su triple A, la mejor nota posible, y la baja un escalón junto con la de Austria, a AA.
Ahora son solo cuatro países con triple A en la Eurozona, con Alemania a la cabeza, lo que les permite emitir deuda a menor costo.
Los países en el ojo de mira de los mercados han sido duramente golpeados: Italia y España han perdido dos escalones, como Portugal y Chipre cuyas deudas han sido degradadas por S&P al nivel de inversión "especulativa". Las notas de Malta, Eslovaquia y Eslovenia también han perdido un grado.
Y lo que es peor, S&P amenaza con una nueva degradación de aquí a finales de 2013 para el conjunto de los países de la zona euro con excepción de Alemania, que emerge como el buen alumno, y Eslovaquia.
La jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, aseguró el sábado que esta decisión de S&P confirma que "queda un largo camino para recuperar la confianza de los inversores".
Las instituciones y los dirigentes europeos son los principales objetivos de los dardos de la agencia, que critica la "insuficiencia" de las soluciones que han emergido de las múltiples cumbres de "la última oportunidad".
"En un momento en que todos los gobiernos y todas las instituciones europeas están movilizados" para reforzar el control de las cuentas públicas y la gobernanza de la Unión Monetaria, "estoy sorprendido por el momento elegido por Standard and Poor''s y, sobre el fondo, por su evaluación que no tiene en cuenta los avances actuales", declaró el sábado el comisario europeo de Servicios Financieros Michel Barnier. Bruselas ha calificado esta decisión de "inconsistente".
"La eficacia, la estabilidad y la previsibilidad de la política y de las instituciones políticas europeas no son tan sólidas como debieran", advierte la agencia de calificación, que lamenta que la reforma "repose sobre el único pilar de la austeridad fiscal".
Eso es lo que ha querido Alemania, con el apoyo de Francia.
S&P también arremete contra los "recursos" insuficientes y la poca "flexibilidad" del Fondo de ayuda de la zona euro (FEEF). Berlín se niega a reforzar este cortafuegos para evitar la propagación de la crisis de la deuda.
La agencia critica a Francia su "nivel relativamente alto de la deuda pública" y la "rigidez de su mercado de trabajo".
A menos de 100 días de la elección presidencial francesa, esta decisión cae en mal momento para el presidente Nicolas Sarkozy, que con seguridad se presentará a la reelección, y que había hecho de la conservación de la triple A una prioridad.
El primer ministro francés, François Fillon, reconoció este sábado que aunque "esperada", esta decisión ha llegado "en mal momento", aunque "constituye una alerta que no debe ser dramatizada pero tampoco subestimada".
La degradación de la nota francesa amenaza con tener graves repercusiones en la zona euro. El FEEF, el mecanismo de ayuda a los países en dificultad, podría perder a su vez su triple A, garantizada conjuntamente por París y Berlín, lo que haría todavía más difícil su ya complicada tarea.
La decisión de S&P prácticamente ha ocultado otra noticia de calado procedente de Grecia, epicentro de la crisis de la deuda desde 2010. Los bancos, que están inmersos en un pulso con los dirigentes europeos que quieren que condonen la mitad de la deuda griega en sus balances, suspendieron el viernes las negociaciones.
Estos dejaron entrever que podrían revisar el compromiso asumido el 27 de octubre de reestructurar voluntariamente la deuda del país heleno, condición necesaria para evitar un default descontrolado. ¿Un farol o una verdadera amenaza? Las negociaciones se reanudarán el miércoles.