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‘El reclutador’ de jóvenes en Soacha

Alexander Carretero Díaz, es el civil señalado por la Jurisdicción Especial para la Paz, de ser el “reclutador” de jóvenes del municipio de Soacha.

Reclutador de jóvenes en Soacha. Foto: JEP

Las Madres de Soacha que destaparon las ejecuciones extrajudiciales en el año 2008 estuvieron cara a cara con quien fuera el responsable de reclutar a sus hijos, con falsas ofertas laborales.

Los jóvenes y campesinos fueron trasladados hasta Ocaña, Norte de Santander, posteriormente fueron asesinados por el Ejército Nacional en lo que se conoce como ‘falsos positivos’.

Fui la persona que traje a sus seres queridos de varias partes de Colombia. Me declaro responsable de haber traído personas de Soacha, Aguachica, Bucaramanga y Gamarra, para entregárselos al Ejército Nacional para que los asesinaran. Quiero reconocer los hechos y que se sepa la verdad”, así inició su relato Alexander Carretero, tercero civil, conocido como “El Reclutador”. Carretero, presentó un informe sobre cómo terminó reclutando jóvenes para que se cumplieran las cuotas de los batallones y se mantuvieran las ejecuciones extrajudiciales, entre el grupo de “reclutadores”, mencionó a Pedro Gámez, Ender Obeso, Uriel Ballesteros y Dairo José Palomino.

“A principios de 2008, Énder Obeso me hace una propuesta, me dice que él tuvo un inconveniente y que si puedo ir a llevar a un muchacho hasta Ocaña y dárselo a Dairo Palomino. Yo le dije sí, porque la verdad estaba económicamente mal. Me llevó al muchacho al terminal de Bogotá. Él no era como uno, era un muchacho inocente. Nos subimos, el bus iba vacío. No hablamos en todo el camino. Llegamos a San Martín, Cesar, al otro día. Le pregunté si tenía hambre y me dijo que sí. Le di comida. Luego, nos fuimos hasta Santa Clara, una vía que va para Ocaña y para Aguachica. Allí estaba Dairo Palomino esperándonos en una moto. Dairo se va con Fair, refiriéndose a Fair Leonardo Porras, hijo de Luz Marina Bernal, una de las madres de Soacha.

En su testimonio puntualizó que le prestó su cédula Palomino para que recibiera dinero por esos reclutamientos.

“Ese día de la cédula me muestra en el computador la foto de Fair Leonardo Porras como había quedado asesinado. Le pregunté que por qué lo asesinaron y me dijo: ‘Quédese callado si no quiere que le pase lo que le pasó a un muchacho que trabajaba con nosotros y que lo asesinamos porque sabía mucho’. Cobardemente me lleno de nervios, no le digo nada”, aseguró.

Carretero detalló la cantidad de veces que engañó a jóvenes de distintas zonas del país y los entregó en las carreteras a militares que los subían a la fuerza a vehículos oficiales, y dijo que Palomino le colaboró para que comprará una casa en Ocaña. Este fue el primer destino a donde semanalmente los jóvenes y campesinos inocentes, reclutados eran trasladados para que miembros del Ejército se los llevaran. “Soy responsable de haber recibido personas de Soacha y Bogotá que las llevaban hasta Ocaña, hasta mi casa. Yo puedo decir que soy más que responsable porque sabía lo que iba a pasar con sus seres queridos y no lo impedí, eran inocentes y nos ganamos su confianza para engañarlos”, dijo.

En medio de su confesión pidió perdón a los familiares de las víctimas y manifestó: “Yo no les puedo regresar sus hijos, pero sí les puedo colaborar con la verdad porque como han dicho, aquí no estamos todos. Hay varios militares que están activos”.

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