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Destinos que sobreviven gracias al turismo están bajo alerta

Sigue La W habló con diferentes zonas turísticas del país que con la pandemia han perdido su principal sustento económico.

Sigue La W habló con diferentes zonas turísticas del país que con la pandemia han perdido su principal sustento económico. . Foto: Getty Images

Sigue La W habló con diferentes zonas turísticas del país que con la pandemia han perdido su principal sustento económico. . Foto: Getty Images(Thot)

Uno de los sectores más afectados durante la cuarentena por el coronavirus es el sector turístico, columna vertebral de muchas regiones de Colombia. En Sigue La W hablaron varios propietarios de hoteles, restaurantes y otras instalaciones cuyos ingresos han disminuido considerablemente desde el cierre de fronteras.

Sandra González, dueña de un Hotel Boutique en Rincón del Mar, en el Departamento del Sucre, comentó que el panorama es “preocupante”. En esa región establecieron el turismo hace cuatro años, cambiando la economía “a un corregimiento que se dedicaba a la pesca y agricultura”. Esto ocasionó que la comunidad pasara a depender “en un 80 por ciento del turismo”. Debido al tamaño de su compañía, la cual cuenta con siete empleados, ni sus inversiones ni sus ahorros “son la gran cosa”. “Hemos tenido que repartir un poco lo que teníamos en reserva y algunos ahorros personales” para los empleados. Además, comentó que “sostener cinco familias sin ingresos es un problema”. Su instalación, llamada Hotel Casas Sattva “tenía hasta este mes para sostenerse”.

Como si fuera poco, Sandra describe la situación de salud pública en esta región, tildándola de “deteriorada”: “No tenemos acueductos, alcantarillado, servicio o centro de salud, no hay médicos, el hospital más cercano es en San Onofre”. “Si se presenta un caso de COVID-19, estamos muertos”, aseveró. Sobre la ayuda bancaria, explicó que su hotel no cumple con las normativas para los créditos, por lo que no han recibido ningún préstamo. “No somos la primera opción para los bancos”.

Por otra parte, Jhon Jairo Chota Lorenzo, Gobernador Indígena a resguardo en Leticia Amazonas, explicó que “la situación por el coronavirus nos tiene en vilo, estamos al borde de la quiebra”, puesto que no reciben visitantes. “Hemos tenido que reestructurar nuestro negocio”, dijo. Podemos volver a tomar las cosas, comenzar de cero, cuando pase la pandemia.

Según Jhon Jairo, el último visitante en su región estuvo hace cuatro meses. En este tiempo, han subsistido “con el apoyo de algunas dependencias departamentales, como la Gobernación y la Alcaldía”. Sin embargo, algunos territorios indígenas que “no cuentan con agente de salud pública” tienen casos sospechosos de coronavirus. Su negocio, como el de Sandra, no recibió apoyo alguno de los bancos. “A estas alturas, los bancos nos están dando las espaldas”.

Otro municipio afectado es Palomino, en el Departamento de La Guajira. Carolina Jaramillo, que trabaja en el sector turístico, explicó se ven totalmente afectados por no tener ningún visitante. Su restaurante de gastronomía sostenible lleva seis años trabajando en dicho municipio. “No tenemos trabajo, no podemos prestar servicio. Para sobrevivir estamos ofertando productos locales para fortalecer el pequeño agricultor o campesino”, manifestó. También abrieron un espacio en el restaurante para apoyar la economía local. “Esto es economía solidaria”. “Desde el pequeño comerciante hasta el gran hotelero estamos afrontando esta gran crisis. Estamos buscando un nuevo modelo”.

Carlos Franco, dueño de restaurantes en San Andrés, afirmó que el “archipiélago es un territorio más frágil que cualquier otro”, puesto que su comunidad depende “100 por ciento del turismo”. Carlos aseguró que “sin subsidios ni apoyo del Gobierno no seremos capaces de salir adelante nuevamente”, destacando que este sector será “el más demorado” en retomar actividades una vez se supere el coronavirus. “De mí dependen ocho personas”, cuyos salarios “se les ha estado pagando al día de hoy”, pero para la próxima quincena “no tenemos músculo económico”. “Para abrir necesitaremos unos protocolos de bioseguridad en toda la cadena turística. Va a ser muy difícil el poder operar”. Carlos Franco comentó que, como los otros casos, tampoco ha recibido créditos bancarios.

Por último, Melissa Montoya, propietaria de un hotel en Nuquí, Chocó, su territorio no cuenta con sistemas de bancos, por lo que “nos trasladamos a ciudades capitales”. En Nuquí, gran parte del turismo es compuesto por pequeñas y medianas empresas, a quienes se les dificulta el acceso a créditos bancarios.

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