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Este es el testimonio de un exsatánico quien dice que sí se sacrifican niños

Wilson López dio detalles sobre cómo fue pertenecer a esta secta.

Wilson López. Foto: W Radio

En la W Radio conocimos el caso de Wilson López, un ex satánico que contó su experiencia en ese mundo, cuando a los 14 años y debido a un cambio de barrio, en Manizales, conoció a algunas personas que lo llevaron a involucrarse en esas prácticas.
El joven señala que llegó al satanismo cuando conoció a una mujer que le hizo una invitación a una fiesta un viernes a las 8 de la noche. “Ella totalmente hermosa y yo super tragado”, recordó, que esa noche ella le presentó a sus amigos y fueron a una casa llena de velas. 

“Mi plan era conquistar a la monita”, dijo López, asegurando que esa mujer no vestía de negro, que era alguien “normal”.

López comentó que la experiencia la vivió en un barrio de clase alta en Manizales, y que comenzó a sospechar cuando los obligaron a usar una “capuchas negras”. Afirma que comenzaron unos gritos raros, y unos vasos en una mesa se levantaron 10 centímetros. 
“Yo estaba en sano juicio, estaba en mis 5 sentidos”, señala diciendo que en su inocencia pensó que se trataba quizá de su primera experiencia con marihuana o poper.

De esa primera experiencia afirma que comenzó a darse cuenta que se trataba cuando comenzó a ver algunos signos raros, una tabla ouija, la suspensión de un comedor pesado y otros elementos. “Los ojos verdes de la niña con la que yo iba quedaron absolutamente blancos”, dijo con asombro, afirmando que cuando quiso huir, un joven mechudo lo amenazó con matarlo si se iba. 

Dice que al final de ese primer encuentro, la mujer afirmó: “Gordo bienvenido a tu rito de iniciación en el satanismo”, y que lo peor de todo es que a él le quedó gustando. Para ese momento, él era católico, pero “era católico de olla, de los domingos y de Semana Santa”.
Wilson dice que, aunque al comienzo él pensó que se podía tratar de trucos, a lo largo de los 4 años que permaneció en la secta se dio cuenta que era real. “El que no lo ve no lo cree”. 

López señaló que es verdad que esa secta adelanta ritos especiales durante la Semana Santa y el Halloween, siendo el primer escenario la preparación para el segundo. “Básicamente es atentar contra todas las cosas que tienen que ver con la religión”. 
Recordó que pese a tener su rito de iniciación, también tuvo un rito de pacto para el cual robó un gato en la tienda de la esquina de su casa. “El gato se llamaba Firulais y por esos días se perdió”, afirma que lo llevó a una colina, donde en compañía de sus compañeros de secta bebió la sangre del gato y declaró que el diablo “iba a ser amo y señor de su vida”.

¿Para qué hacerlo?, López refirió que dicho pacto le significaba tres tipos de beneficios: poder, prestigio y dinero. Mencionó que luego de eso empezó a tener plata, debido a que comenzó a practicar ritos o “trabajos” como ataduras, a través de los cuales personas buscan hacer daño a otro, o simplemente conseguir cosas indebidas. “Ese dinero se usa para cosas del mal”, dijo afirmando que de aquel dinero no le quedó nada. 

Reconoció que muchos de los elementos usados para los ritos satánicos provienen de la ciudad de Salem, Massachusetts, capital mundial del satanismo. Afirmó también que su declive en el satanismo comenzó un 31 de octubre, día de Halloween, al ver como se sacrificaba a un bebé.  “Me impactó mucho, pero había mucha sed de querer seguir allí”, a la vez que contó que para la época llegó a ser el segundo al mando y empezó a ser denominado como “la ñaña” y que comenzó a sentir las ganas y la presión del grupo para llegar a ser sacerdote negro, sin embargo, para ello debía ser él quien practicara el sacrificio de un niño por sus propias manos.

Dijo que los mitos en torno al día de Halloween y el actuar satánico no son un mito. “Esto no es un chiste, van a ver que se roban hostias consagradas, se desaparecen niños, para el 31 de octubre se hacen todo tipo de aberraciones”, afirmó. 

“En el tiempo en que yo estuve se creía que en el 2000 nacía el anticristo, había una sed de sangre increíble”, dijo afirmando que pese a haber intentado el rito que lo llevaría a ser sacerdote negro, nunca pudo, y que debido a ello comenzó a ser advertido de que si no daba ese paso, el asesinado iba a terminar siendo él.

Dijo que es muy consciente de que los sacrificios humanos son delitos, y por eso afirma haber acudido en su momento ante el DAS, organismo al cual su grupo le llamaba el grupo caza fantasmas. 


“Fui, los llevé y les mostré pruebas. Solo encontraron sacrificios animales. No encontraron pruebas humanas. Yo esperaba mi castigo, pero no había prueba del delito”, afirmó. 
Una mujer lo ingresó y otra mujer lo sacó: 


López recordó que para la época de la denuncia, conoció a otra mujer; “otra monita llegó al barrio”, que se robó su atención, pero no le ponía cuidado.

El hombre confesó que “comenzó a trabajarla”, explicando que en contra de ella practicó lo que se conoce como espiritismos, amarres, e incluso vudú, (advirtiendo del peligro que ello significa), sin embargo, nada logró vulnerar a la mujer, quien López calificó como “una niña de oración diaria, iba a eucaristía todos los días y hacía el rosario”.

Explicó que tener relación con “gente así” está mal visto en el satanismo, pero que él llegó a estar tan obsesionado con esa mujer que incluso un domingo madrugó y asistió a misa con ella. “Ella es de las que hasta tienen silla numerada en la iglesia”, afirmó y describió la sensación que sintió cuando el sacerdote realizó el rito que en el catolicismo se denomina “la elevación”.

“Cuando él levanta la hostia y dice, este es mi cuerpo, me comenzaron unos cólicos y tuve que salir corriendo”, recordó con extrañeza, afirmando que a partir de ese momento comenzó a inquietarse y buscó documentarse aún más. También remembro que su nuevo "amor" era de hacer el rosario “por la salvación de mi alma”, y que eso tuvo impacto directo sobre su vida en el satanismo, pues la lucha espiritual lo llevó a perder poder dentro del satanismo. “Llegó un momento en que la secta se dio cuenta y no pude seguir con ellos”. 

El joven explicó que en las sectas hay dos grupos de personas: los súbditos, quienes habitualmente se visten de negro y son más evidentes, y por otro lado el sacerdote negro y 12 personas más, afirmando que el líder en Manizales era una “persona bien”, y revelando que para la época era el gerente de una empresa avícola. “Son personas intachables”, afirmó, asegurando que esa fue la razón por la cual, su familia solamente se dio cuenta cuando yo me salí de allí. “Una vida en apariencia, pero por las noches unos demonios completos”.

Continuando con su narración, el hombre contó que para la época, comenzó a oír voces, “voces que decían mátate, mátate”, asegurando que en las sectas satánicas, el suicidio es el sacrificio máximo.

¿Cómo se salvó de la muerte?

“Cuando me iba a matar, llegué a la casa de un amigo que es líder espiritual y había estado orando por mí. Me coge y me lleva a la iglesia de los Claretianos, donde me estaba esperando un sacerdote exorcista autorizado por Roma, quien comienza mi proceso de liberación”.

Describió que, para ese momento, él no conocía la esencia de la iglesia Católica, y que tras el exorcismo que le practicaron encontró un lugar totalmente destruido, pero un sacerdote sonriente que le dijo “hijo bienvenido a la vida”. 

López señaló que hoy en día todo está bien, y que tras un proceso juicioso en el que tuvo que aprender de “las cosas de Dios”, está autorizado para dar su testimonio, y que lo usa para ayudar a los jóvenes a que no caigan en ese tipo de peligros.