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Los roles de los familiares de “La Madame” en su red de prostitución

La Fiscalía presentó pruebas de que, desde la cárcel, Liliana Campos sigue delinquiendo. Su esposo, su padre y un primo "tenían roles fundamentales en el entramado criminal".

El esposo, el padre y un primo de alias La Madame “tenían roles fundamentales en el entramado criminal”, según el juez. Foto: Antonio Canchila

Aunque es el cerebro de toda una red dedicada al proxenetismo y a la explotación sexual de mujeres, Liliana del Carmen Campos Puello, La Madame, no actúa sola. La mujer se apoya para casi todas sus fiestas con chicas y extranjeros con sexo, licor y drogas, en sus familiares.

Así quedó evidenciado en las audiencias de legalización de capturas e imputación de medida de aseguramiento en contra de cuatro de sus familiares capturados el pasado fin de semana. Tras las diligencias, el Juez Décimo Segundo con función de control de garantías, decidió dejar libre a Omar Robles Campos, sobrino de La Madame pero envió a la cárcel a su padre Carlos Campos, de 75 años, a su compañero sentimental, Gustavo Ruiz y a su primo Fabio Castro Puello.

Durante las audiencias fueron presentados como pruebas, audios, interceptaciones telefónicas y búsquedas selectivas en bases de datos que dejaron al descubierto los roles de cada uno de sus parientes al interior de la red. También de George Campos, su sobrino y una de sus personas de mayor confianza de quien se dice sería una de las personas que estarían siendo ubicadas por las autoridades en el exterior. La W estuvo en la audiencia y acá les cuenta cuál era el papel de los enviados a la cárcel.

 

GUSTAVO RUIZ – SU ESPOSO Y SUCESOR EN SU AUSENCIA

Gustavo Ruiz es el compañero sentimental de La Madame. Es un hombre de aproximadamente 45 años, con aproximadamente 1,80 cm de estatura, calvo y de contextura gruesa. Además de ser su pareja, Ruiz era la persona encargada, en las fiestas, de suministrar el licor y las drogas, según el relato de varios testigos en este caso.

Además, Gustavo “quedaba a cargo de todo. De sacar adelante todo el negocio con nosotras cuando ella (La Madame) estaba por fuera del país. Eso en compañía de George, el sobrino de Liliana y Karen, la esposa de él (del sobrino)”, según relato de una de las mujeres que es testigo protegido por la Fiscala. Otro de los testimonios que da cuenta del rol de Ruiz es el que entregó Andrea Gallego, quien hizo parte del grupo de ‘La Madame’. Ella detalló que en una fiesta en yate, cuando un asiático le entregó de propina 146 dólares, La Madame le quitó el dinero y se lo entregó a Gustavo.

Para el juez, esos hechos demostrarían que el hombre está involucrado con un papel importante dentro de la red de explotación sexual. Pero, por si fuera poco, otro testigo, el jardinero de La Casa de los Sueños, un lugar en el cual hacían algunas de sus “pool party”, insistió en su importancia en la organización.

“Él siempre era el que llegaba con ella (La Madame) para cuadrar todo en cada uno de los eventos, porque también estaba para vigilar lo de la llegada y salida de las mujeres y que ningún cliente se sobrepasara”, detalló el testigo. Según precisó el Juez al momento de enviarlo a la cárcel, Ruiz es responsable de los delitos de concierto para delinquir  e inducción a la prostitución.


Foto: Antonio Canchila

 

FABIO CASTRO PUELLO – COMPRABA TIQUETES Y ARRENDABA CASAS

Fabio es de estatura baja y gordo. En las audiencias mostró cara de asombro por todo lo que se contó de él. Es como si nunca hubiera sabido nada de lo que, con testigos, audios y rastreo en base de datos, le mostró la Fiscalía al Juez para que le imputara los delitos de concierto para delinquir, trata de persona e inducción a la prostitución.

Él es primo materno de La Madame. “Mi sobrino no tiene nada que ver ahí. Y ahora lo metieron también a él en el lío, esto es el colmo”, le dijo a este medio, desde Estados Unidos, la madre de Liliana Campos y tía de Fabio. Su versión es contraria a lo que se evidenció en la audiencia porque Fabio Castro era la persona encargada de comprar, con su tarjeta de crédito del Banco Falabella, los tiquetes aéreos de, por lo menos, 6 chichas del grupo de La Madame para que viajaran desde Cartagena a Miami, Bahamas y Panamá.

“Tan claro es su rol en la organización que, junto a Lilian, Fabio ya está identificados por las autoridades en los Estados Unidos, entre ellas la agencia Homeland Security (que es el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU.), como cabecilla de una red de trata de personas”, expresó el Juez al momento de imputarle los delitos. Además, tres de las chicas a quienes Castro les compró tiquetes al exterior, son, precisamente, unas de las 27 que fueron deportadas por las autoridades norteamericanas por estar ejerciendo la prostitución en ese país.

Otro de los papeles de Fabio Castro en la estructura de su prima era el de arrendar algunas de las casas boutique del Centro Histórico en el que se realizaban las fiestas sexuales. Castro fue mencionado por una persona que le arrendó uno esos inmuebles. “Esto (lo de arrendar las casas) lo hacía dado que la señora Liliana (La Madame) no actuaba de manera directa, ya que muy seguramente no le arrendaban a ella, pero lo hacía a través de otras personas, entre ellas el señor Fabio Castro”, detalló el Juez. Se conoció que algunas de esas casas son: Casa Épica, Casa Tejadillo, Casa Fernández Madrid, entre otras. 


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CARLOS CAMPO – EL ‘GUARDIÁN’ DE LAS CASAS

A los 75 años de edad, Carlos Campo nunca pesó que “apoyar a su hija” podría tenerlo tras las rejas e imputado de trata de persona y concierto para delinquir. “Ahora mi abuelo, que no tiene nada que ver con esto, también se lo llevan”, expresó ayer a las afuera del Complejo Judicial de Cartagena uno de los hijos de La Madame cuando su abuelo fue conducido en una vans a la cárcel San Sebastián de Ternera junto a los otros dos detenidos.

Dentro de la organización de su hija, Carlos era la persona encargada de la logística al interior de las casas en las que esta mujer mantenía a las jóvenes que hacían parte de su grupo de chichas que se prostituían con extranjeros dentro y fuera del país. “Él no vivía en la casa, pero el apartamento de él sí se unía por la parte de atrás con la casa donde vivían las señoritas que prestaban los servicios sexuales. Se observa además como ellas se comunicaban con Carlos y alias Willis, para estar pendientes de qué hacía falta en la casa, elementos de aseo, cuando salían, cuando entraban y que estuvieran retiradas de posibles clientes u hombre que pidieran atentar contra estas víctimas”, expresó el togado.