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¿Qué debería hacer el Gobierno con las aplicaciones como Uber, Beat y Cabify?

En Partida W, el conductor de aplicaciones de transporte John García y el líder de los taxistas Hugo Ospina debatieron sobre las sanciones que se han impuesto a estas plataformas.

John García y Hugo Ospina debaten en Partida W. Foto: Partida WCon Juan Pablo Barrientos

Desde su llegada a Colombia, las pataformas de servicio de transporte a particulares como Uber, Cabify y Beat, han estado en el centro de la polémica, pues son considerados ilegales, a pesar de que sigan en funcionamiento y por cuyos servicios se pagan impuestos, como el IVA vigente del 19 por ciento a plataformas tecnológicas.

El tema llegó a los micrófonos de Partida W con la pregunta: ¿qué debería hacer el Gobierno Nacional con estas aplicaciones? Participaron el conductor de aplicaciones de transporte, John García, y el líder del gremio de los taxistas, Hugo Ospina.

García dijo que al Gobierno Nacional le ha faltado voluntad política y decisión para normalizar legalmente las aplicaciones que prestan servicio de transporte individual y privado en Colombia, por lo cual no se ha dado una solución de fondo a esta problemática. Fue enfático en que el debate sobre las plataformas como Uber, Cabify y Beat, debe abordarse desde el punto de vista de los usuarios, quienes -finalmente- son los que se ven afectados o beneficiados por la oferta de transporte en el cual se puede movilizar. Señaló que el gremio de los taxis no tiene autoridad para juzgar a dichas aplicaciones, dado que su sistema de cupos es intangible en términos de recaudo.

Por su parte, Ospina argumentó que estas empresas no tienen intención de legalizarse, pues de esta manera perderían la flexibilidad que tienen en la relación con sus asociados (conductores). Expresó que los impuestos que actualmente pagan las plataformas de transporte salen de los recaudos de las cuentas desde donde se paga y no por la prestación del servicio que ofrece a los ciudadanos. Precisó que este tipo de negocios son irresponsables con sus conductores, pues siempre -según él- prima la necesidad de ocultarse y de no responderles cuando ocurre una calamidad como un accidente, robo o líos con las autoridades de tránsito.