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Un giro de 180 grados para las trabajadoras sexuales en época de pandemia

Con el proyectoLola Montezse plantean diferentes modalidades de trabajos para que cada una de ellas, escoja la labor con la que mejor le puedan sonreír a la vida.

Un giro de 180 grados para las trabajadoras sexuales en época de pandemia. Foto: Getty Images

Autor: Daniel Chávarro Ramírez

Chinchiná, ubicado en el departamento de Caldas es conocido por ser uno de los municipios con medalla de honor en temas de café liofilizado a nivel nacional; este posee una población de alrededor 55.000 habitantes, y donde actualmente vive un momento crítico con la pandemia que permanece a nivel mundial. 

En este municipio se encuentra la Fundación Camino de Vida, fundada en el año 2000 y que nace con el propósito de brindar las ayudas necesarias y pertinentes con algunos proyectos en donde los niños, niñas y adolescentes son los principales beneficiados. Por esta razón, en el 2005 se dio luz verde al programa Fin de Semana con Simón, el cual consiste en la atención para los hijos de las madres que laboran los fines de semana en distintos horarios nocturnos –entre ellas las trabajadoras sexuales– sin poder velar por la seguridad de sus pequeños, pues la mayoría de ellos viven apartados y en zonas invisibles de la ciudad, casi que empatando el oficio de sus madres.  

Un viernes cualquiera, los pies de un niño tocaron las puertas de la fundación, esto cuando el programa empezaba a tomar fuerza. Él era uno de los tantos que debía cuidar de su hogar y de sus hermanos cada vez que su madre se ausentaba. Con la inocencia cubierta de temor, pidió estadía ese fin de semana, ya que, además de jugar al papá en un guion que no pidió, la zona en donde vivía no era segura, pues allí se exponían a maltratos físicos y psicológicos.

La llegada del COVID-19 ha sido un golpe inesperado para el municipio de Chinchiná, en especial para las mujeres que deben desempeñarse como trabajadoras sexuales; por lógica y responsabilidad, el gobierno nacional ordenó el cierre indefinido de bares, discotecas, cantinas y prostíbulos en donde la mayoría de estas madres, cabezas de familia, debían trabajar para poder llevar el sustento a sus casas. Esto resulta una doble preocupación, pues si antes de la pandemia no contaban con el respaldo de ninguna entidad, ahora, en situación de trance, el sector general es aún más invisible.

Siendo este caso una excepción y gracias a la ayuda de la Alcaldía Municipal de Chinchiná, la Fundación Camino de Vida, en compañía de la Primera Gestora del municipio, se está elaborando un proyecto con el nombre “Lola Montez” para ayudar alrededor de 30 mujeres con edades entre 18 y 40 años, que buscan y desean darle un giro de 180 grados a sus vidas y de esta manera evitar la vergüenza que les genera el tener que mentirles a sus hijos –sin saber que algunos de ellos conocen su labor– para sacarlos adelante y brindarles un mejor futuro. 
  
De la mano de las entidades mencionadas anteriormente y con el proyecto “Lola Montez” se plantean diferentes modalidades de trabajos para que cada una de ellas, escoja la labor con la que mejor le puedan sonreír a la vida sin pena alguna y poder aportar a la reactivación económica, ya sea como personal de desinfección en establecimientos de comercios y las calles del municipio, labores básicas del plan de atención primaria en salud y, por último, producción de huertas para la seguridad alimentaria. 

Sabiendo que pronto se empezará a dar apertura del comercio a nivel nacional y que muchos de los colombianos aún no comprendemos lo fatídico que puede llegar a ser este virus, estas mujeres serán de vital importancia para el municipio y llegarían a ser un ejemplo para el resto de la población colombiana que pasan por la misma situación y no encuentran ese apoyo que buscan casi en silencio. 
 
Por tal razón, los chinchinenses –la Alcaldía, Fundación Camino de Vida y la Primera Gestora– piden con estridencia, ayuda al gobierno nacional y por qué no, a entidades privadas para que le den una mano a este proyecto y no se quede en nubes de palabras.

Cabe resaltar que, estas madres esperan más solidaridad y menos juicios, más oportunidades y menos desprecios. La Fundación Camino de Vida en compañía de las madres cabezas de familia esperan y desean buenas noticias en medio de tantas malas.