Colombia trabajó tres años en los mapas que permitirían desarrollar la reforma agraria
La lucha por la tierra está en las raíces del enfrentamiento en un país en el que un 46 % de los propietarios apenas posee el 0,4 % de la tierra.
Colombia ha elaborado un estudio pormenorizado de sus tierras con más de 180 mapas que le servirán para delimitar las zonas agrícolas para la futura reforma agraria, dijo hoy el experto colombiano Juan Antonio Nieto.
Nieto es director general del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) de ese país, que recibió en la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma un premio en honor del difunto científico ruso Konstantin Glinka por su dedicación a la conservación de los terrenos.
En el Día Mundial de los Suelos, Nieto destacó los tres años de trabajo que su centro ha necesitado para realizar los mapas que permitirán implementar la reforma rural integral pactada entre el Gobierno y las FARC, en su intento de poner fin a un conflicto de más de medio siglo en Colombia.
La lucha por la tierra está en las raíces del enfrentamiento en un país en el que un 46 % de los propietarios apenas posee el 0,4 % de la tierra y el 64 % de los hogares no tiene acceso a dicho recurso, recordó el especialista.
La reforma rural busca, entre otras cosas, crear un fondo de tierras para ayudar a transformar el campo, formalizar siete millones de hectáreas a aquellos poseedores que todavía no tienen títulos de propiedad, reducir la pobreza rural, dar garantías jurídicas a los propietarios de terrenos no embargables e impulsar el catastro de bienes.
"Delimitar la frontera agrícola y la protección de las reservas es una prioridad", afirmó el director general del IGAC, que subrayó la importancia de tener información gratuita y actualizada para poder planificar los usos del suelo.
El Ejecutivo de Bogotá y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) firmaron el acuerdo definitivo de paz el pasado 24 de noviembre tras más de cuatro años de negociaciones en La Habana y después de que un primer texto consensuado en septiembre fuera rechazado en un referéndum el 2 de octubre.
En el mismo acto, el director general de la FAO, José Graziano da Silva, resaltó la importancia de combinar los suelos y las legumbres, cuyo Año Internacional se dio hoy por concluido, para aumentar la productividad y combatir el cambio climático.
Las legumbres -como lentejas, judías y garbanzos- son cultivos que permiten dietas nutritivas y fijan nitrógeno en el suelo, reteniendo el carbono y mejorando la fertilidad del terreno de forma natural.
Además, los países miembros de la FAO aprobaron hoy unas directrices voluntarias para el manejo sostenible de los suelos, que representan la mayor reserva terrestre de carbono del planeta y que actualmente se pierden de diez a veinte veces más rápido de lo que se reponen.






