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Con Eduardo Peña


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Este domingo Guatemala elegirá un nuevo presidente que tendrá enormes desafíos

El ganador de las elecciones entre Sandra Torres y Alejandro Giammattei recibirá un país que tiene como principales retos la corrupción, la migración, la inseguridad y la pobreza.

Alejandro Giammattei y Sandra Torres. Foto: Agencia Anadolu

Guatemala elegirá el domingo al próximo presidente de su país, en una elección que enfrentará a la exprimera dama Sandra Torres, del partido de centro izquierda Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), y al empresario de centro derecha Alejandro Giammattei, del partido Vamos.

El elegido llegará a la presidencia en un momento de varios desafíos para el país, como la lucha contra la corrupción, la presión de Donald Trump para convertir a Guatemala en un tercer país seguro para migrantes, la inseguridad y la pobreza, que son temas donde ni Torres, ni Giammattei, ofrecen un futuro alentador.

La corrupción, el principal desafío de Guatemala

La corrupción desenmascarada en Guatemala por entidades como la Comisión Internacional Contra la Impunidad (Cicig) de la ONU y la Fiscalía, cuando estuvo bajo la dirección de Thelma Aldana, es el principal desafío del país según analistas.

Guatemala ha sido testigo de recientes investigaciones contra el actual presidente, Jimmy Morales, por un presunto financiamiento ilícito en su campaña presidencial de 2015 y contra familiares del jefe de Estado por supuestos fraudes para recibir dinero del Estado.

El país, además, fue testigo en 2015 de la renuncia del entonces mandatario, Otto Pérez Molina, procesado por su presunta participación en una red de contrabando en las aduanas del país. Ambas investigaciones fueron respaldadas por la Cicig.

Cabe recordar que Jimmy Morales, ante las acusaciones en su contra, decidió suspender del mandato de la Cicig, lo que se hará efectivo desde el próximo mes de septiembre, en lo que se traduce en un golpe a la lucha contra la corrupción que se vivía en Guatemala.

Con la victoria de cualquiera de los candidatos, la Cicig transitaría un camino similar al que vivió con Morales. Tanto Torres como Giammattei han cuestionado a la Comisión que durante su mandato ha hecho investigaciones contra los dos aspirantes.

Torres fue investigada por delitos electorales en su campaña de 2015, mientras que Giammattei fue acusado de participar en la presunta ejecución extrajudicial de siete reos cuando fue director del Sistema Penitenciario de Guatemala.

Un juez cerró el caso contra Giammattei, mientras que la investigación contra la exprimera dama sigue en curso pese a que ha sido dilatada en la Fiscalía después de la salida de Thelma Aldana.

Karen Cerón, profesora de la facultad de Ciencia Política de la Universidad del Rosario de Colombia, le indicó a la Agencia Anadolu que ni Torres ni Giammattei tienen voluntad política para emprender una lucha contra la corrupción en Guatemala, lo que se traduce en que es improbable que busquen el retorno de la Cicig. “Estas dos personas son anti-Cicig. No les conviene que la Comisión eventualmente lidere una investigación que los pueda perjudicar”, afirmó.

La investigadora añadió que con Torres o Giammattei habrá un retroceso en la oleada democrática y lucha contra la corrupción que se vivía en Guatemala desde 2015, cuando una gran movilización provocó la renuncia de Otto Pérez Molina.

“No hay ninguna voluntad política para enfrentar la corrupción y por el contrario, hay un apoyo para que estas cosas se perpetúen en beneficio de las grandes élites tradicionales de este país”, aseguró Cerón.

Mauricio Jaramillo, investigador de la Universidad del Rosario de Colombia y exasesor de la Unasur, le indicó a la Agencia Anadolu que la lucha contra la corrupción, pese a ser uno de los mayores retos en Guatemala, es uno de los desafíos donde “no se tienen muchas expectativas de cambio”.

“Se esperaba, por ejemplo, que el destino de la Cicig cambiaría si llegaba a la presidencia Thelma Aldana. Pero es muy poco probable ahora, por el hecho de que sobrevivieron dos candidatos del establecimiento”, mencionó Jaramillo.

La migración guatemalteca y su relación con Estados Unidos

Otro de los retos principales que tendrá el próximo presidente de Guatemala está vinculado con la migración.

El país centroamericano firmó, hace dos semanas, un acuerdo con Estados Unidos en el que se compromete a procesar las solicitudes de asilo de ciudadanos, principalmente, de El Salvador y Honduras que buscan llegar a EEUU.

El Gobierno de Jimmy Morales se comprometió a servir de tercer país seguro, pese a que su nación, paradójicamente, es uno de los principales territorios de origen de migrantes, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Un total de 211.000 guatemaltecos fueron retenidos por la Patrulla Fronteriza de EEUU desde octubre de 2018 hasta mayo de 2019 por tratar de ingresar ilegalmente al país. En ese mismo periodo de tiempo las autoridades estadounidenses detuvieron a 175.642 hondureños y a 57.867 salvadoreños.

El próximo presidente se encontrará con el contradictorio acuerdo migratorio que Jimmy Morales le aceptó a Donald Trump, luego de que éste amenazara con imponer aranceles a los productos guatemaltecos si se negaba a convertir al país en un tercer país seguro.

Mauricio Jaramillo afirmó que la política cada vez más agresiva de los EEUU, e incluso México, hacia la migración obliga al próximo presidente de Guatemala a “hacerse cargo de sus fronteras o sufrir la estigmatización internacional”.

“Para cualquiera de los dos va a ser complicado negarse a hacer concesiones a Estados Unidos... Creo que es uno de los temas que menos se pueden alterar”, indicó Jaramillo.

Cerón, a su turno, advirtió que en el Gobierno de Morales hubo un deseo de congraciarse con el ejecutivo norteamericano, para mantenerlo como aliado, al momento de firmar el acuerdo.

“Guatemala podrá decir que sí a todo lo que Trump dice por no querer estar entrar en una disputa con Estados Unidos, pero eso no implica que haya un deseo de intervenir de una manera más integral para atender la migración”, indicó la académica, para quien el fenómeno migratorio está asociado a la pobreza, la inseguridad y falta de oportunidades de los países centroamericanos.

La pobreza y la criminalidad con la que se encontrará el sucesor de Morales

Cifras oficiales indican que en Guatemala el 59% de la población vive en la pobreza. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus iniciales inglés) considera, además, que el país tiene el riesgo más alto en Centroamérica, junto con Haití, de sufrir inseguridad alimentaria.

Además, el país es uno de los más desiguales del mundo. La ONG Oxfam, por ejemplo, ha concluido que en Guatemala la desnutrición crónica es 60 veces mayor en algunas escuelas primarias indígenas rurales que en las capitalinas.

Al fenómeno de la pobreza se le suma la inseguridad que vive el país, donde según la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos hubo 39 asesinatos y casi 900 ataques contra defensores de los derechos humanos durante 2017 y 2018.

“El tema de seguridad es fundamental en la agenda guatemalteca”, afirma Cerón, para quien las maras, por ejemplo, son los actores más mediáticos en ese aspecto, porque se les adjudican acciones delincuenciales que tienen de fondo aparatos criminales “quizás muchas veces avalados por fuerzas siniestras” vinculadas al poder.

La corrupción, la migración, la pobreza y la inseguridad lucen así como los principales retos del próximo presidente, sin embargo los analistas en temas donde no ven un panorama de cambio con Torres o Giammattei.