Los palestinos emprenden un paso histórico de consecuencias imprevisibles
Los palestinos acuden a la ONU con la intención de que su Asamblea General les reconozca como Estado observador.
Los
palestinos acuden a la ONU con la intención de que su Asamblea General les reconozca como Estado observador, en un paso de carácter histórico que podría ayudar a desbloquear el estancado proceso de paz
, aunque también acarrear consecuencias imprevisibles en su relación con Israel.
Pese a las presiones desde múltiples frentes,
el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, parece decidido esta vez a conseguir que una amplia mayoría de los países del mundo reconozcan por primera vez conjuntamente a un Estado palestino en las fronteras de 1967 y con capital en Jerusalén Este
, según las últimas versiones del borrador de resolución que aún negocian para presentar a la Asamblea.
Será una votación de alta carga simbólica, que se producirá justo el mismo día que, hace 65 años, la sesión plenaria de la ONU aprobó la partición en dos estados del Protectorado Británico en Palestina, división que los árabes rechazaron y que propició meses después la creación del Estado de Israel.
Con su posición debilitada ante el protagonismo logrado por Hamás durante la reciente ofensiva israelí en Gaza, una crisis financiera en la ANP que amenaza con asfixiarle y la solución de dos estados a punto de extinguirse, pocas opciones le quedan a Abás para intentar superar el marasmo de los últimos años, al margen del recurso a la ONU.
Israel ya ha advertido de que la iniciativa palestina podría tener graves consecuencias, que van desde congelar los fondos que recauda para los palestinos y acelerar la construcción de asentamientos hasta provocar el colapso de la ANP y derrocar al propio Abás, como propugna
el ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman
.
Con todo, la respuesta de Israel dependerá en gran medida del uso que los palestinos hagan de su renovado estatus en Naciones Unidas, y especialmente de si deciden recurrir a los tribunales internacionales para denunciar a funcionarios israelíes, posibilidad que les abriría su nueva condición.
El
Reino Unido, cuyo voto puede influir en otros países de la UE, ha condicionado a última hora su voto precisamente a que los palestinos desistan de acudir a la Corte Penal Internacional (CPI).
Fuentes palestinas cercanas a las negociaciones aseguraron a Efe que, aunque están dispuestos a admitir otras cuestiones, "no se aceptará ningún condicionamiento en esa cuestión", ya que supondría "ceder soberanía".
En todo caso, sólo el mero hecho de acudir a la ONU ha provocado ya sustanciales cambios en la foto fija del conflicto y en posturas que permanecían inamovibles desde que quedaron en suspenso las negociaciones de paz hace más de dos años.
El propio Abás ha expresado su voluntad de retomar las negociaciones "inmediatamente después" de la votación de la Asamblea General, aunque del lado israelí habrá que esperar probablemente al resultado de las elecciones generales del próximo 22 de enero para avanzar acontecimientos.
Los
palestinos aseguran que cuentan hasta el momento con el voto favorable de 140 de los 193 países miembros de la Asamblea General
y confían en lograr todavía más respaldos hasta poco antes del comienzo de la sesión plenaria del jueves.
Entre los apoyos figuran la gran mayoría de los países latinoamericanos -con la excepción de
Panamá, Colombia y Guatemala
- y cerca de la mitad de los europeos, entre ellos
Francia y España
, además de la práctica totalidad de los asiáticos y africanos.
Entre los oponentes, además de Israel, el más decisivo de todos: Estados Unidos.
Todo el proceso aguardó para concretarse, a la reelección a principios de noviembre de Barack Obama, de quien los palestinos esperan un segundo mandato con mayor empeño en la revitalización del proceso de paz y la solución de dos estados, una vez liberado el presidente de ataduras electorales.
De momento Washington ha advertido de que la votación es "un paso atrás" en la aspiración palestina de conseguir un Estado propio y el Congreso norteamericano ha amenazado con retirar fondos de ayuda a la ANP.






