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Nos decían "entran por la puerta y salen por la chimenea": sobreviviente de Auschwitz

Jacobo Drachman manifestó en La W que, aunque no perdona, no tiene odio y quisiera que todo el mundo respete al otro por lo que es.

Es una obra hecha del hombre para el hombre: Jacobo Drachman sobre el campo de concentración de Auschwitz. Foto: Getty Images

El 27 de enero de 1945, las tropas de la Unión Soviética entraban por primera vez al campo de concentración ubicado en Polonia.  En este campo de concentración fueron asesinados más de un millón de judíos por parte del régimen nazi. 

Desde la llegada de los nazis al poder en 1933, empezó una persecución sistemática a los judíos que resultó en el exterminio de seis millones de personas. Sin embargo, el Holocausto se quedó a mitad de camino del objetivo original de los nazis: erradicar completamente a la raza judía. Tras la ocupación de Polonia, los nazis empezaron a utilizar Auschwitz como una cárcel en 1940, pero fue hasta 1941 que empezaron a utilizar cámaras de gases para para asesinar a sus enemigos.

Cuando las tropas soviéticas empezaron a ganar terreno en Alemania, los líderes nazis ordenaron destruir las cámaras de gas y los crematorios para borrar la evidencia de sus crímenes.

Uno de los testigos de los horrores de Auschwitz es Jacobo Drachman, quien nació en Polonia y tenía ocho años de edad cuando los alemanes irrumpieron en su casa en el gueto de la ciudad de Lodz. Lo encontraron detrás de una chimenea y esa fue la primera vez que los nazis le perdonaron la vida.

En diálogo con La W, a propósito de los 75 años de la liberación de Auschwitz por el Ejército Rojo, Drachman contó su historia desde el momento en que fue llevado al campo de exterminio de Auschwitz. En este recinto es donde murieron 1,3 millones de personas, de los cuales 1,1 millones eran judíos.

“Los alemanes nos explicaron todo (…) “ustedes entran por la puerta y salen por la chimenea”, nos decían”, cuenta Drachman sobre su vida en Auzchwitz.

Drachman también relata que no comía y que durante seis años de su vida tuvo hambre. Además, aprendió a dormir abrazado a gente que moría de noche.Para cuando terminó la guerra, él pesaba tan solo 20 kilos y contaba con 11 años de edad. 

De Auschwitz, Drachman pasó al campo de Stutthof, cerca del Báltico. Allí se escapó de ser quemado con otros niños, pues en fila se dirigió a un alemán para explicarle que no quería entrar en el crematorio porque él “trabajaba”, les era útil. “Le dije ‘Heil Hitler’”, cuenta sobre cómo escapó de la muerte una vez más.

Una vez acabada la guerra, Drachman emigró con sus padres a París y posteriormente a Uruguay, donde vivió 26 años. Antes de empezar la guerra, su familia con más de 100 miembros, pero una vez acabada, solo quedaban cuatro. 

Su padre le pidió que si sobrevivía, gritara ante el mundo todo lo que les habían hecho. Por este motivo, Jacobo Drachman escribió sus memorias en el libro “Lágrimas secas” y ha colaborado con el Centro Sefarad-Israel. Hace 49 años vive en Israel.

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