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Juntos construimos país: Cambiar la vida de las mujeres rurales

Este es el pódcast Juntos Construimos País, con las historias de las personas que trabajan el campo colombiano

 

Del cultivo a la mesa

En Colombia el campo se enfrenta todos los días a retos y muchos son de toda la vida. Hombres y mujeres en el campo colombiano deben trabajar muy fuerte para ganar lo que merecen por sus productos. Gran parte de las ventas de tubérculos, hortalizas, frutas, verduras o carnes está mediada por una cadena de intermediarios para que al final esos productos lleguen a nuestras cocinas y mesas.

Muchas manos recibieron y dieron dinero por esos productos antes que su comprador final. Esta cadena de personas e intermediarios sigue siendo una piedra en el zapato para muchísimos campesinos porque los obliga a dar sus productos a un precio algo injusto para venderlos lo más fácil y rápido posible antes que se dañen.

En este pódcast oiremos a Ginna Jiménez Vergara, nacida y criada en Toca, Boyacá. Cuando Ginna tenía 15 años, en 2014, decidió atacar directamente ese dolor de cabeza de los intermediarios involucrados en la venta de los productos del campo. Oímos aquí la historia de Ginna y la de mujeres berraquísimas que decidieron revolucionar el contexto en el que vivían, la idea de la mujer trabajadora, independiente y prestante. Mujeres que construyen país.

Desde pequeña, Ginna y su hermano mellizo vieron a su mamá trabajar muy duro, desde la madrugada. Todos en la familia se dedicaron a cultivar el campo, especialmente cebolla cabezona. Dedicaron horas y horas y horas a sus cultivos para después hacerlos llegar a Bogotá para que después pasarán por toda esa cantidad de personas que empiezan a manipular el producto y que van sacandole partida al producto que sale de las manos de esta familia trabajadora. Fue por una de esas pérdidas enormes que vivieron en esa cadena, fue que los dos hijos: Ginna y Brayan y su mamá, decidieron empezar a hacer algo diferente.

El Paro Agrario

Ginna nos cuenta que en 2013, durante el Paro Agrario que ocurrió en Colombia, Boyacá se vio muy afectada porque los agricultores no podían sacar sus productos a la venta. El precio de un kilo de cebolla llegó a apenas 10 pesos. Con un precio de venta tan barato resultaba más costoso sacar las cebollas del terreno que no hacerlo.

La familia perdió millones de pesos porque cultivar una carga de cebolla les costaba a ellos aproximadamente $70.000 y el precio al que podían vender rondaba los $10.000, y fuera de eso $8.000 que tenían que pagar por sacar la cebolla hasta el transporte y $6.000 más por ese transporte. Todas las cuentas daban negativas,  nos cuenta Rosalba Vergara, la mamá de Ginna.

Este es el momento en el que Ginna decide hacer un cambio porque una pérdida de $10’000.000 de pesos en un contexto rural significa años de trabajo para familias de más de 4 o 5 personas.

Pero con la experiencia de Rosalba en el campo y teniendo siempre en mente la fuerza que ella como mujer, como madre, había tenido para salir adelante, Ginna insistió en apostarle a su tierra. A sus 15 años, Ginna y su hermano Brayan se dieron cuenta de qué si precios que le hicieran justicia a todo el duro proceso de cultivo y cosecha, debían reducir lo más que pudieran esa larga cadena de intermediarios para que los campesinos pudieran tener el precio que se merecían por su productos. Necesitaban conseguir el precio justo.

Aparece una solución

Esa idea se convirtió en el 2014 en https://www.comproagro.com/ que conecta los productos de los campesinos de todo el país con quien quiera tenerlos sobre su mesa listos para ser consumidos, así, sin más intermediarios, solamente con una plataforma que facilita las conversaciones y el contacto entre productor y comprador.

 

Empezaron con un pequeño grupo de agricultores y pronto vieron las primeras ventas en su página web. Ginna y su familia regaron la voz a los vecinos de Toca porque a nivel local también significaba una oportunidad gigante y no solamente por la plataforma web, sino porque con todo el conocimiento que tenían como cultivo de cebolla cabezona, encontraron también la posibilidad de empezar a venderlas en los almacenes de cadena con un valor agregado.

En 2015 lograron reunirse con el presidente de Grupo Éxito en Medellín para hacer una alianza estratégica. En 2016 empezaron el proceso de crear un centro de acopio en la vereda Cunucá, en Toca, que permite limpiar, empacar y seleccionar cebolla, cabezona, papa, tomate y lechuga. Empezaron con 800 kilos de cebolla y ahora están vendiendo 16 toneladas en un solo pedido.

La multiplicación de las ventas

Los procesos de limpieza, empaque y selección no son fáciles de hacer sin protocolos y procesos que funcionen como un reloj.Toda esa multiplicación de ventas genera una estandarización de los precios porque se puede entender y prever la frecuencia y volumen mensual. Esto también se dio junto a la construcción de una comunidad sólida en Toca. Ni Ginna ni Rosalba olvidaron dónde había surgido su propósito ni a quiénes quisieron impactar directamente desde el momento cero: Mujeres rurales como ellas.

Las mujeres y el trabajo duro

En este pódcast también oímos a María del Pilar Rodríguez, una de las 33 mujeres que hoy trabaja en el centro de acopio que tiene Comproagro en Toca y que encontraron en Comproagro un espacio seguro para crecer profesionalmente. Tanto hombres como mujeres pasan por dificultades por falta de acceso a la educación y poca variedad de empleo. Las personas no son propietarias de los predios en los que trabajan, viven del jornal o del pago diario por su labor  e incluso muchas viven en situación de pobreza.

Y en este contexto, emprender junto a mujeres en el campo les da una vía para progresar por sus propias manos y para ser una fuente de ingreso económico importante para su hogar.

Teniendo siempre en cuenta a las mujeres y en especial a a las madres solteras, la familia de Ginna, Rosalba y Brayan empezó a generar una cadena de contactos en Toca para armar el grupo de trabajo para el centro de acopio de Comproagro.

Ese espíritu de Rosalba que caló en Ginna desde el principio impulsó este tipo de iniciativa que armó un nuevo ecosistema laboral para que decenas de mujeres campesinas de Toca pudieran unirse para cambiar la forma como trabajan y cómo ganan dinero, y eso es una apuesta por impactar más allá de la experiencia personal, llegando a miles de familias campesinas con los que cuenta Comproagro en su plataforma.

María del Pilar también vivía los retos de trabajar en el campo desde que era niña y en muchas formas lo que logra Comproagro con su centro de acopio en Toca es cambiar las reglas con las que han vivido toda la vida las mujeres que se dedican más del doble de horas a los trabajos domésticos sin recibir ningún pago, mientras que culturamente en todo el país todavía existe la noción de que el hombre debe hacer el trabajo duro mientras que la mujer debe encargarse de la casa y los hijos. Lo cierto es que en realidad ese es el trabajo duro.

En Toca, Juntos construimos país

Ahora Toca, Boyacá, es uno de los municipios que proveen a Grupo Éxito parte del 91% de frutas y verduras de origen 100% colombiano que vende en las tiendas Éxito. La apuesta de Comproagro a nivel nacional también permite comprarle directamente a más de 120 productores de Boyacá, Antioquia y Cundinamarca, porque esta empresa cambió el panorama del trabajo en el campo a nivel nacional y hoy ya suma más de 32.000 ofertas de agricultores en todo el país.

Juntos construimos país es un pódcast original del Grupo Éxito y fue producido y escrito por Maru Lombardo, el trabajo editorial fue realizado por Manuel Torres y el diseño de sonido fue realizado por Juan Diego Bernal.

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