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María Gilma Sánchez, 53 años, comerciante, es #UnaMUjerW

María Gilma es una tendera paisa que trabaja en uno de los barrios más humildes de Cartagena. Pero no es cualquier tendera, ahora es dueña de su propia empresa.

María Gilma Sánchez, 53 años, comerciante, es #UnaMUjerW. Foto:

María Gilma es una tendera paisa que trabaja en uno de los barrios más humildes de Cartagena. Pero no es cualquier tendera. De un pequeño negocio que escasamente le daba para alimentar a sus tres hijos, ahora es dueña de su propia empresa. Tiene empleados que la apoyan y sale de vacaciones cuando quiere, esto es lo que la hace diferente al resto de tenderas:

“Uno debe motivar al cliente, por ejemplo, hay clientes que no tienen la capacidad de comprar un tomate entero, yo les vendo medio tomate, que no les alcanza la plata porque tienen tres mil pesos y no les alcanza para la sopa, yo les cuadro para que lleven dos mil de alita, y el resto en la verdurita entonces ellos dicen, yo voy donde Gilma porque ella me colabora, y eso también le ayuda mucho a uno. Saber atraer el cliente con las promociones, con las ancheticas por ejemplo los niños que son los que más compran en el barrio, entonces eso le atrae clientes a uno y eso le ayuda a crecer a uno el negocio, porque entre más venda, más utilidades me quedan”.

La vida y personas que han llegado a ella, le han enseñado a organizarse y a que su negocio sea cada día más exitoso:

“Llegó la señora Fabiola García Flórez a mi tienda a decirme si quería participar del programa ‘Emprendamos juntas’ y yo ni corta ni perezosa le dije que sí, porque la verdad a mí me gusta y más cuando se trata de cuestiones de negocios que ella le inculca a uno en cómo manejar el negocio, cómo manejar las cuentas del negocio, la contabilidad…”.

Y ahora es una emprendedora. Consiguió su primer empleado hace muy poco y se puede dar el lujo de ausentarse unos días de su negocio:

“Yo antes no salía, yo ahora salgo con más confianza, siento que ese es un cambio que he cogido a través del programa, es una experiencia que solo he vivido hasta este año, este año me he dedicado prácticamente a viaja. Ya no me doy esa mala vida de estar esclava del negocio sino que también saco mi espacio para mí. Yo conseguí el trabajador y gracias a Dios me ha ido muy bien con él, las ventas me rinden, este niño me responde bien y así tengo mi espacio para poder salir tranquila”.

María Gilma Sánchez, 53 años, comerciante, es #UnaMUjerW