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Ruth Tivisay Torrado Castellanos, 45 años, palmicultora es #UnaMujerW

Acaba de ganar el premio a la mejor mujer palmicultora de Colombia; empezó su sueño con un lote, pero ahí no solo construyó su casa sino una gran empresa

Ruth vive en la región del Catatumbo, una zona ganadera, rica en agricultura y en recursos minerales, pero llena de coca, grupos armados, delincuencia y contrabando. Allí, ser mujer, palmicultora, y madre, no ha sido nada fácil.

“Bregué mucho para conseguir la finca. Nos propusimos comprarla con mi esposo, ahorramos muchísimo, porque usted sabe que acá hay que tener una buena vida crediticia, los bancos no prestan por la zona, y así usted tenga sus cosas legales, no sirven. Nosotros teníamos cámara de comercio y todo, pero era muy difícil nos tocó todo a pulso, todo comprado de contado entonces fue muy difícil”, relata Ruth Tivisay Torrado

Difícil pero no imposible. Con su esposo y sus hijas luchó y luchó hasta la compró. Sin embargo, Tivisay pensó que el proceso de cultivar palma y tener una finca productiva iba a ser un camino no tan espinoso.

“Cuando ya logramos comprar la finca empezamos con la granja porque no encontrábamos cómo sembrar la palma. Entonces empezamos con la granja, los cerdos, los pescados, con los pollos, pero difícil, perdíamos mucho, todo el tiempo perdíamos todo y no.… cuando ya logramos por fin sembrar la palma que fue muy difícil. Duramos cuatro años para poder sembrar la palma, ya estaba decidida a vender, cuando llegaron a comprar la finca me puse a llorar, me pareció terrible venderla, no fui capaz”, recuerda la palmicultora.

Tivisay logró no solo montar su finca de la que vive todos los días, también tiene una huerta en la que cultiva productos orgánicos, recicla y cuida el medio ambiente.

“No uso insecticidas, no uso fungicidas, no uso herbicidas, hemos reutilizado muchas llantas, tratamos de no quemar basuras, todas las recogemos y las llevamos al pueblo y las botamos en las canecas del pueblo.  Hice los sistemas de goteo para los árboles, hice un punto ecológico, hice dos potes de la basura con botellas, hice las ponederas porque tengo gallinas ponederas entonces donde van a colocar los huevitos los hice con potes”, cuenta Tivisay.

Y además trabaja por la comunidad:

“Allá hay un lugar de ancianos en donde me gusta mucho colaborar. Nosotros colaboramos con ellos, entonces: que está la cosecha de auyama, llevamos, con los pollos, todos tratamos de llevarle a los ancianos, y a las personas que pasan por la casa, los vecinos, cuando necesitan, nosotros también tratamos de suplir”, cuenta la emprendedora.

Y su esfuerzo y dedicación han valido la pena. Hace menos de 24 horas ganó el Premio a la Mujer Palmera que organiza cada año Fedepalma y que exalta su maravillosa labor.

“Lo que usted hace con gusto y con amor, la gente lo nota, y que lindo que las cosas que usted haga tengan un reconocimiento, más allá del premio, más allá de la plata, es el reconocimiento, el que la gente se dé cuenta y lo valore a uno como persona, con que estén pendientes de las mujeres, las mujeres son muy verracas, nada más con el hecho de tener hijos y de trabajar, somos madres cabeza de familia donde trabajamos, en mi casa no se hace nada sino lo dirijo, soy la que pienso, la que organizo”, asegura Tivisay.

Ruth Tivisay Torrado Castellanos, 45 años, palmicultora es #UnaMujerW