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¿Son realmente viables las sociedades que funcionan con un Estado pequeño?

En Partida W, el analista Julio César Mejía y el antropólogo Fabián Sanabria debatieron sobre la viabilidad de las sociedades que le apuntan a tener Estados pequeños.

Julio César Mejía y Fabián Sanabria debaten en PartidaW. Foto: Partida WCon Juan Pablo Barrientos

El pensamiento económico del economista y filósofo escocés Adam Smith, postula un modelo de Estado al que muchos le atribuyen el éxito, en el cual el Estado realiza solo las funciones que les son naturales y que no se pueden dejar en manos de la iniciativa privada, como lo son la defensa nacional o la administración de justicia.

Esta discusión la dieron en Partida W el analista Julio César Mejía y el antropólogo Fabián Sanabria.

Mejía argumentó que las funciones del Estado solo debería encargarse de las funciones de seguridad y defensa de los países, y no como se desempeña en países como Colombia, en donde está ausente en lo que debería encargarse y está presente en lo que no estarlo. Señaló que una sociedad con Estado pequeño es lo más deseable para los ciudadanos, puesto que este modelo es el único que permite la libertad de empresa y consigo, el bienestar y la prosperidad económica. Puntualizó que esa organización política es muy peligrosa, por lo cual no se le debe dar el poder ni siquiera -en Colombia, según él- de resguardar la seguridad de sus ciudadanos ni de administrar el dinero de estos mediante el cobro de impuestos.

Por su parte, Sanabria dijo que los Estados son necesarios para las naciones y que la tesis de querer eliminarlo o reducirlo significativamente en Colombia, es querer sintetizar erróneamente un problema que radica en quienes están dentro del Estado y no este en sí mismo. Fue enfático en que su contraparte mentía cuando expresó que los impuestos debían eliminarse para darle libertad a los ciudadanos, dado que sin estos un país no puede sostenerse ni financiar sus obras de infraestructura. Manifestó que el Estado no es un peligro, sino un problema que inicia desde una institución que se descompone y evoluciona con el tiempo, pero que, en ocasiones, se vuelve un aparato que es cooptado por privados para salvar sus intereses.