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Una casa en Buenaventura quiere albergar los testimonios de las víctimas del conflicto

La casa de la Verdad es un sitio para las víctimas quieren contar "las afectaciones que dejó el conflicto armado en nuestras sus vidas.

Casa de la verdad en Buenevantura. Foto: Agencia Anadolu

El puerto más importante de Colombia es una de las regiones que se ha visto más afectada por los cerca de 60 años de conflicto armado que ha vivido el país, con más de 100.000 personas reconocidas como víctimas de esta violencia en la región y muchos más que no se han denunciado hasta el momento.

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Por esta razón y con el objetivo de esclarecer una situación que aquejó y sigue aquejando a la población de Buenaventura, la Comisión de la Verdad inauguró el pasado jueves la Casa de la Verdad de Buenaventura, que será una de las 22 casas que van a estar en funcionamiento en todo el país.

Esta casa no será completamente estática. Va a contar con una unidad móvil que buscará trabajar con las personas y víctimas en la zona urbana y rural de Buenaventura, pero también en los municipios de la Costa caucana: Guapi, Timbiquí y López de Micay.

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Según explica a la Agencia Anadolu la comisionada Alejandra Miller, la Casa de la Verdad de Buenaventura tiene la misión de “poder avanzar en una escucha territorial a muchas víctimas del territorio y a partir de eso, empezar a construir una verdad que tenga explicaciones de carácter territorial y de nación”.

“La lógica es que la verdad hay que escarbarla en los territorios. No la vamos a construir 11 comisionados y comisionadas desde Bogotá, por lo tanto, esas casas cumplen una misión muy importante para que las víctimas tengan la cercanía en los propios territorios y poder contar lo que les pasó”, explica Miller, economista y magíster en estudios políticos.

La comisionada aseguró que la continuidad del conflicto armado en algunas regiones genera incertidumbres y miedo en las víctimas para poder hablar, pero también, así como en otras zonas del país, “hay una enorme esperanza que se traduce en ese deseo de hablar con la Comisión y depositar la confianza de todos estos años, de la necesidad de hablar sobre lo que les sucedió”.

La también comisionada y lideresa afro Ángela Salazar coincide con Miller en que existen muchos miedos para dar testimonio, pero también disposición. “Nosotros tenemos claro que no queremos mártires. La seguridad de las víctimas es primordial. Tenemos que salvaguardar esa seguridad de las personas", afirmó Salazar.

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"Queremos contar cuáles fueron las afectaciones que dejó el conflicto armado en nuestras vidas, en nuestras familias y en nuestras comunidades”, explica Salazar, quien ha sufrido las secuelas del conflicto armado y le ha tocado asumir también el rol de lideresa para poder dar cuenta de la verdad.

“Estamos haciendo un esfuerzo inmenso para que sea de los territorios hacia la capital, no como siempre, que es de la capital a los territorios, porque el conflicto armado es uno, pero se lee distinto de acuerdo a los territorios”, agregó Salazar.

La Comisión de la Verdad se ha propuesto publicar un informe dentro de dos años y medio que logre plasmar una “verdad ética, histórica y profunda de lo que pasó en este país con el conflicto armado, de lo que le pasó a las víctimas y que sea una verdad incluyente, construida desde los territorios”, explica Miller.

Siendo consciente de que "en un país con 9 millones de víctimas, la Comisión no tendría la posibilidad, ni el tiempo ni la capacidad" para esclarecer casos de víctimas individuales, Miller señaló que la Comisión buscará los "patrones más importantes de la victimización para poder avanzar en lo que hemos llamado unos contextos explicativos, es decir, contarles a las personas, a las víctimas, a la sociedad, no solo lo que pasó sino por qué pasó".

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La importancia de tener una Casa de la Verdad en Buenaventura, señala Salazar, reside en que esta región es el epicentro del Pacífico. “A Buenaventura llegan todos los del Chocó, pero también los del río San Juan, los del río Baudó y la misma importancia que tiene Buenaventura como puerto y por todo lo que ha pasado en el marco del conflicto armado”.

Mujeres que tienen la misión de buscar

Salazar explica que las mujeres son “las mayores sobrevivientes del conflicto, pero somos las mujeres las que asumimos la responsabilidad, nos volvemos proveedoras”.

En vista de esto, la Comisión de la Verdad está preparando un reconocimiento para las víctimas del conflicto que se vuelven buscadoras de sus seres queridos desaparecidos.

Miller elogia a aquellas mujeres que “después de haber vivido un hecho tan doloroso, dedican casi toda su vida a que sus seres queridos aparezcan, a garantizar respuestas para ellas y para sus hijos e hijas”. Cree que la desaparición forzada y la violencia sexual son tal vez los crímenes más atroces y difíciles de superar.

“Sin el trabajo que ellas han hecho, yo creo que en este país no se habría podido encontrar a un solo desaparecido y ha sido un trabajo muy poco valorado”, afirma la comisionada.

Un mensaje de esperanza

A pesar de que las dos comisionadas se muestran optimistas con respecto a lo que viene para Colombia con el proceso de paz, son conscientes de la complejidad y los retos que persisten, como los miedos del resurgimiento de la guerra y los actores armados en las regiones.

“Es un momento histórico, sobre todo para nosotros los étnicos, que queremos que en el relato de nación estemos incluidos, en el relato nación se lea y se diga ‘sí, aquí aparecemos los afro, aquí aparecemos los del Caribe, los del Pacífico y los de otras regiones donde estamos como pobladores’”, afirmó Salazar.

Miller dice que si bien “Buenaventura es un territorio estratégico para los armados", es el racismo estructural que ha vivido la región lo que genera muchas más dificultades, sin embargo tiene “la esperanza de que a medida que se avance con la implementación de los acuerdos, las condiciones podrán mejorar”.

“Yo quiero enviar un mensaje de esperanza y de insistencia en la construcción de esta paz que tanto necesitamos, anhelamos y merecemos los colombianos, las colombianas y sobre todo la gente de Buenaventura”, concluyó Salazar.