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Conversaciones de paz sobre Sudán del Sur continúan a pesar de la violencia

El pasado miércoles, ambas partes acordaron un alto el fuego "permanente", el único punto que han rubricado durante las conversaciones y que fue acogido con esperanza.

Las conversaciones entre el Gobierno sursudanés y la oposición continúan en la capital de Sudán, Jartum. Foto: Getty Images

Las conversaciones entre el Gobierno sursudanés y la oposición continúan en la capital de Sudán, Jartum, a pesar de que ambas partes se acusasen de violar un alto el fuego "permanente" acordado en la reunión y que empezó ayer.

Tras una jornada en la que ambas facciones denunciaron violaciones de la tregua, las delegaciones de los rebeldes y del Gobierno de Sudán del Sur continúan reunidos a puerta cerrada.

El líder opositor, Riek Machar, todavía se encuentra en Sudán, adonde viajó tras una primera ronda de negociaciones en Etiopía, mientras que el presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, ha regresado a Yuba.

El pasado miércoles, ambas partes acordaron un alto el fuego "permanente", el único punto que han rubricado durante las conversaciones y que fue acogido con esperanza por la comunidad internacional.

El silencio de los grupos enfrentados se impuso hoy ante la nueva situación de tensa calma y con las negociaciones tambaleándose tras los ataques perpetrados por ambas partes.

Algunos medios locales, como el Juba Daily News mostró imágenes de supuestos civiles víctimas de los ataques.

El ejército sursudanés leal al presidente Kiir y las milicias lideradas por el exvicepresidente Machar se enfrentaron en el estado de Wau, en el noroeste de Sudán del Sur y en la zona de Morobo, situada al suroeste de Yuba.

El viceportavoz de la oposición armada, Lam Paul Gabriel, dijo ayer a Efe que "a pesar del acuerdo del alto el fuego permanente, las fuerzas gubernamentales atacaron" las posiciones rebeldes en Wau y Morobo.

"Es una violación clara al acuerdo de alto el fuego permanente que entró en vigor hoy por la mañana", manifestó Gabriel.

Por su parte, el Gobierno acusó a los rebeldes de haber iniciado las hostilidades, recalcando que los soldados del Ejército no se movieron de sus posiciones y tienen todo el derecho a la defensa propia.

En especial, el portavoz señaló la responsabilidad de grupos rebeldes que no obedecen a sus superiores y "se mueven por su propia voluntad", según dijo a Efe el portavoz de la Presidencia, Lul Ruai.

"Las fuerzas de la oposición no están bajo el control de su comandancia, por eso no podrían acatar al acuerdo de alto el fuego", manifestó Ruai.

Ambos portavoces instaron a la ONU y a la Unión Africana a abrir una investigación sobre la violación del alto el fuego para depurar responsabilidades.

En diciembre de 2017 las facciones armadas decretaron el último cese de hostilidades, que se diluyó unas horas después de su entrada en vigor.

El alto el fuego entró en vigor oficialmente la medianoche del viernes, después de dos días de relativa calma en el país que siguieron a la firma del acuerdo por parte de ambos líderes.

La Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo en el Este de África (IGAD), organismo que ha actuado de mediador en las negociaciones, todavía no ha emitido ningún comunicado sobre las acusaciones recíprocas.

El conflicto sursudanés, de trasfondo étnico, ha causado miles de muertos y ha llevado el país al borde de la hambruna, con seis millones de personas sin acceso a alimentos suficientes y cuatro millones de desplazados.

La guerra estalló a finales de 2013, dos años después de que el país alcanzara la independencia de Sudán y la violencia solo se interrumpió cerca de un año, entre mediados de 2015 y 2016, en virtud de un acuerdo de paz que acabó malográndose.