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Refugiados venezolanos en Tunja dispuesto a retornar para apoyar operación libertad

Para ellos la presencia de Leopoldo López en compañía de militares es el símbolo de la salvación de Venezuela y de democracia.

Más de 100 migrantes venezolanos se levantaron de sus camas en Tunja con la noticia que ellos consideran las más positiva de los últimos años.. Foto: La W

Más de 100 migrantes venezolanos se levantaron de sus camas en el refugio Divino Niño de Tunja con la noticia que ellos consideran las más positiva de los últimos años: la operación libertad con la presencia del líder opositor Leopoldo López en las calles de su país.

Sentados en los camarotes salieron todos en carrera a mirar las imágenes en los celulares de quienes tenían datos para observar las redes sociales, escuchar la radio o ver la televisión. Algunos sin parpadear, otros combinaban sus sonrisas con llanto y gritaban: “libertad, libertad, libertad”.   

Para ellos la presencia de Leopoldo López en compañía de militares es el símbolo de “la salvación de Venezuela y de democracia”.

Reconocen que no será fácil recuperar una Nación que hace unas décadas era prospera pues no importa si son dos o tres años para levantar todo lo que se ha caído, “estamos dispuestos apoyar a Leopoldo López”.  

Entre lágrimas, Diego, uno de los líderes del refugio, luce una gorra con los colores de la bandera del Bravo Pueblo, la agarra a dos manos y dice: “Dios todo poderoso nos ha escuchado nuestras súplicas. Dios nos va ayudar junto a Guiadó y Leopoldo a sacar adelante a nuestro país.

Alfredo caminó durante más de un mes por la dura topografía de los santanderes y Boyacá, viste una chaqueta con la tricolor y las ocho estrellas de su país, narra los días duros de una Caracas con desabastecimiento, depresión económica y malas condiciones de vida de mujeres y niños.

“Son muchos años de trabajo y de caminar días y meses para llegar a Chile, no es justo. Maduro no te queremos, no eres justo”, repiten una y otra vez.

Juan, con el puño cerrado y sosteniendo una bandera pequeña que hace grande al apretarla en su pecho, cierra los ojos y dice: “Estoy dispuesto a devolverme a mi país. Quiero ser libre con mis hijos, quiero ver a mi pueblo con medicina y comida”.

Agarrado de una de las puertas de las habitaciones, que tiene unos 15 camarotes, donde se percibe el olor de las largas caminatas, Andrés idealiza un nuevo país liderado por Juan Guaidó y Leopoldo López. “Pedimos que las empresas y las industrias internacionales apoyen a nuestro país para sacarlo adelante y volver a ser prospero como antes”.

Para ellos no es justo vivir una vida en exilio provocada por la dictadura de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. “Llevo días caminando, con mis pies ampollados, una señora se apiadó de mí en el Páramo de Berlín y me regaló unas chanclas”, dice Pedro al dejar caer sus brazos, pasar su mano en la frente y agrega: “Te odio Maduro”.

Como si fueran caramelos los refugiados sacan sus bolívares, los ponen en el piso y explican como un billete de dos en el gobierno del fallecido Hugo Chávez tenían un valor mucho más que el de 50 y 100 en el gobierno de Nicolás Maduro.

“Maduro no gobierna, quien lo hace detrás de él, es Diosdado que junto a su mafia política y el cartel de los soles nos tiene en la ruina”, puntualiza Carlos quien viene del Estado de Zulia.