• Actualizado 29 Ene 2022 14:03

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El expediente en la JEP de uno de los mayores “reclutadores” de falsos positivos

La jurisdicción aceptó su sometimiento por dos nuevos procesos. En su trámite ante el tribunal ha afirmado que engañó a 60 personas para que fueran asesinadas.

Sets of rubber boots are set in the ground as false positive victims were found with these on after being killed during the commemoration of the international day of the victims of force disappearance as mothers and close relatives of young people killed in 'false positives' (Falsos Positivos) in Colombia, perform at Plaza de Bolivar in Bogota, Colombia on August 30, 2021. (Photo by: Daniel Romero/Long Visual Press/Universal Images Group via Getty Images) / Daniel Santiago Romero Chaparro

La Sala de Definición de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) aceptó el sometimiento del reclutador de falsos positivos Luis Nolberto Serna por dos nuevos expedientes, sumados a otras ocho condenas recibidas en los últimos años (ya en conocimiento de la JEP) y relacionadas con su participación en la ejecución de al menos 42 personas, presentadas como bajas en combate en varias zonas de Antioquia y por un batallón con jurisdicción en Santander.

Pero de acuerdo con lo confesado por el propio reclutador Serna durante su trámite de verdad ante el Tribunal de Paz, intervino en la “consecución” de más víctimas, un total de 60 civiles, quienes fueron entregados a militares para ser ultimados. Hasta el momento ha esclarecido su participación en 42 de los hechos, por lo que le falta aclarar 18.

Según la resolución conocida por W Radio y el expediente en poder de los magistrados, Luis Nolberto Serna participó activamente en esos crímenes entre 2006 y 2008, siendo contactado directamente por soldados adscritos a unidades militares de la Cuarta Brigada y la Décimo Quinta en Antioquia, así como en la Quinta Brigada ubicada en Bucaramanga, Santander.

En el documento se evidencia que Serna “prestó sus servicios” a soldados de al menos ocho batallones en esos años, por ejemplo, unidades militares como el Batallón Pedro Nel Ospina, Batallón Cacique Nutibara, Batallón Pedro Justo Berrío, al Gaula de Antioquia y al Batallón de Infantería Antonio Ricaurte.

Según lo dicho por el propio Serna, aunque no existía un “perfil” específico para reclutar a las personas, preferían que tuvieran antecedentes penales y él mismo los entrevistaba para conocer si habían estado en la cárcel, si eran consumidores de droga y otros asuntos.

“...respondió que su remuneración era de aproximadamente dos a tres millones de pesos ($2.000.000 a $3.000.000) dependiendo de la complejidad, el tiempo que le daban para conseguir a la víctima, si tenía que incurrir en gastos de alimentación, hospedaje o desplazamientos, entre otros aspectos”, indica una de sus sentencias.

En los dos procesos en referencia por los que fue aceptado y se suman a los otros ocho, se evidencia la forma en la que las víctimas eran engañadas desde ciudades como Medellín y Cali y llevadas a zonas rurales en Antioquia, seducidas por supuestos trabajos delincuenciales, para posteriormente ser asesinadas.

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En uno de los hechos, producido en Yarumal (Antioquia), en la sentencia se estableció que contactó a cinco personas por petición de un cabo fallecido llamado José Román Oliveros. Las cinco víctimas fueron llevadas desde Cali y entregadas a los soldados, pero les dijeron que solo necesitaban 3 resultados, por tanto, las otras 2 personas también fueron asesinadas y “botadas” en otro lugar.

En el otro crimen, el juez que lo sentenció concluyó que junto al cabo Oliveros, engañaron a un vendedor de gafas, un desempleado y otro civil con un supuesto trabajo para robarse 300 millones de pesos de una finca, que en realidad era la excusa para entregarlos a integrantes del grupo de Fuerzas Especiales del Batallón Cacique Nutibara para que fueran asesinados.

En el fallo se reveló que al otro día su compañero reclutador le dijo que “la vuelta había salido bien” y recibió un pago por su trabajo.

Su actuar fue a cambio de un precio, los vendió y recibió su paga, un millón de pesos para ser exactos. Finalmente, sus víctimas estaban indefensas, porque al parecer eran reclutadas para una acción delictiva, se les advertía que no llevaran armas porque en el lugar del delito se las iban a proporcionar” señala el expediente.

Según el plan de verdad aportado por el compareciente, allí nombró sus contactos directos en seis batallones: en el Batallón Pedro Nel Ospina manifestó que sus enlaces eran el capitán Becerra y el teniente Giraldo sin dar sus nombres completos.

Sobre el Batallón Atanasio Girardot mencionó a un teniente de apellido Suárez y a un cabo Elvin Andrés Caro. En el Batallón Pedro Nel Ospina señaló a un sargento de apellido García (según Serna era conocido como Jonathan) y en el Batallón Cacique Nutibara dio el nombre de un capitán llamado Milton Andrés Hernández.

La Sala de la JEP paralelo a aceptarlo por los dos expedientes referenciados le negó la libertad condicional que Serna solicitaba. Entre los argumentos de los magistrados se encuentran que aunque ha aportado verdad en unos crímenes, aún le resta brindar más detalles sobre otros y los presuntos implicados en los mismos. Asimismo, deberá ajustar su plan de reparación, debido a que no es específico en ciertos aspectos.

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