Colombia y Estados Unidos: un año de tensiones
Colombia completa un año de tensiones constantes con Estados Unidos. Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, la relación bilateral ha estado marcada por sanciones, acusaciones de narcotráfico y advertencias cada vez más directas.

Colombia y Estados Unidos: un año de tensiones
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Banderas de Estados Unidos y Colombia. Foto: Getty Images
Con la llegada de Donald Trump al poder en enero de 2025, se abrió un periodo especialmente agitado en las relaciones entre Colombia y Estados Unidos. Apenas seis días después, estalló la primera gran crisis diplomática y dos aliados tradicionales comenzaron a tomar distancia.
El detonante fue la decisión del presidente Gustavo Petro de negar el aterrizaje de dos aviones militares estadounidenses con 160 colombianos deportados, al considerar indignas las condiciones en las que eran trasladados.
La reacción de Washington fue inmediata: el presidente Donald Trump anunció la imposición de aranceles del 25 % a todos los productos colombianos, con la advertencia de elevarlos al 50 % en una semana, además de sanciones económicas y restricciones migratorias.
Tras varias horas de máxima tensión diplomática, ambos gobiernos alcanzaron un acuerdo y las sanciones quedaron en suspenso, aunque la relación bilateral ya mostraba un claro deterioro.
El 15 de septiembre, Estados Unidos descertificó a Colombia en la lucha contra el narcotráfico, al señalar un aumento cercano al 70% en los cultivos de coca. Aunque Washington decidió mantener la asistencia financiera, la medida profundizó el distanciamiento político entre ambos gobiernos.
La administración de Donald Trump afirmó que Colombia había “fallado notablemente” en el cumplimiento de sus obligaciones para combatir el narcotráfico, pero aclaró que continuará entregando recursos al país al considerar que la cooperación sigue siendo clave para los intereses de Estados Unidos.
La tensión escaló durante la manifestación que realizó el presidente Gustavo Petro en Time Square, en la que pedía la captura del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu por los crímenes cometidos en Palestina.
El mandatario colombiano aseguró que no tiene nada en contra del pueblo judío y envió un fuerte mensaje a los soldados de Estados Unidos: “desobedezcan la orden de Trump”.
Poco después, Washington revocó su visa y más adelante, el Departamento del Tesoro lo incluyó en la llamada lista Clinton.
En los meses siguientes, Trump acusó al Gobierno colombiano de permitir la expansión del narcotráfico y de no actuar contra lo que llamó “campos de exterminio”. Petro rechazó las acusaciones y denunció amenazas a la soberanía nacional, especialmente tras incursiones militares estadounidenses en el Caribe.
En medio de operaciones antidrogas en el Caribe, Trump volvió a subir el tono advirtiendo que Petro “será el siguiente” y lo acusó de hostilidad hacia Estados Unidos.
El 3 de enero, el cruce alcanzó su punto más alto. En una rueda de prensa, Donald Trump aseguró que el presidente colombiano “tiene que cuidarse el trasero”, acusándolo de operar laboratorios de cocaína cuyos cargamentos llegarían a territorio estadounidense. Petro respondió que no está preocupado.
Pese a la confrontación, ambos países mantienen cooperación en seguridad y comercio. Una relación estratégica que, hoy, atraviesa uno de los momentos más tensos de las últimas décadas.



