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Guillermo Cano tenía un don para escribir, captaba lo que era noticia: Ana María Busquets

W Radio llega con El Encierro para hacer más agradable el aislamiento. La periodista y columnista española conversó con Alberto Casas.

Ana María Busquets, desde El Encierro con Alberto Casas. Foto: El EncierroAlberto Casas Santamaría

El Encierro de este viernes 8 de mayo recibió a la periodista y columnista española, Ana María Busquets.

Viuda de quien fuera el director del diario El Espectador, Guillermo Cano Isaza, y presidenta de la fundación que lleva el nombre de su esposo ​creada diez años después de su asesinato, conversó con Alberto Casas.

Esta periodista “símbolo de la dignidad, elegancia y la lealtad”, como la describió el doctor Casas, inició trabajando para el vespertino, luego de que su suegro le dijera: niña usted tiene que escribir todos los días”, contó.

Después descubrió que no quería dejar de escribir, pues tenía miedo de hacerlo cuando se acabara el vespertino, sin embargo, tuvo la oportunidad de abrirse espacio en el diario El Espectador que era de su familia política.  

Su pasión por la escritura fue de toda la vida, desde pequeña lo hacia con cosas sencillas y lo que sucedía en su casa, además su bisabuelo era escritor y su papá igual.

Se trasladaron a Colombia por causa de la guerra civil española, pues su papá era republicano. Manifestó que fue muy grato y recordó “ese barco blanco que nos trajo hasta Buenaventura”. Dijo acordarse de su llegada a Bogotá, “un barrio bonito, alegre, fui muy feliz aquí”. 

Sus padres se quedaron a vivir en Colombia, sin embargo, la pesadilla recurrente era volver a España. Su papá se dedicó a hacer avisos de neón, puso el primero en Bogotá, esa noche hubo una tormenta, pensó que se había caído, pero no fue así, “quedó bien puesto”, afirmó riendo.

Aseguró que "los refugiados españoles fueron bien recibidos en Colombia, eran personas interesantes e intelectuales que llegaron a Bogotá y se reunían en una especie de club tratando de ampararse los unos a los otros". 

Por otro lado, respecto a sus aficiones comentó que le gustaban muchos los deportes pero nunca se dedicó del todo a ellos, recordó que, a su esposo, Guillermo Cano, le gustaba el tenis y el fútbol.

La primera vez que fue a almorzar con sus suegros fue el 6 de septiembre de 1952 cuando incendiaron el Espectador. “Mi familia política tuvo que salir de la sede del periódico porque vivían en un penthouse que quedaba en el segundo piso, un cerrajero tuvo que abrir una de las ventanas”, relató.

Finalmente dijo que amaba la forma que Guillermo Cano tenía para escribir cualquier cosa, desde los juegos olímpicos hasta un suceso trascendental que ocurría a nivel nacional o internacional, lo describió como “una facilidad y don de escritor, era muy especial, uno se deleitaba leyendo, captaba lo que era noticia y sabía hacer un titular”.