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Vivimos años con la paradoja "la mata que mata" y cambiarla es difícil: Alejandro Jiménez

Alejandro Jiménez, quien trabaja para la marca Aventus, afirmó que los productores de cannabis psicoactivo son los que tienen que pedir cupo.

el reto ahora es para los empresarios interesados en producir cannabis psicoactivo: Alejandro Jiménez . Foto: Getty Images

Este 21 de agosto, La W conoció que la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) autorizó para Colombia únicamente un cupo de una tonelada de aceite de cannabis frente a la solicitud de 47 toneladas que se había presentado por parte del Gobierno Nacional. Esto, en consecuencia con los cupos de pedidos por las empresas dedicadas a la producción de cannabis medicinal.

Frente a esta decisión, ha surgido una preocupación por el duro golpe que podría representar para el naciente negocio del cannabis medicinal en Colombia. La medida podría poner en riesgo el importante negocio en el que han invertido multinacionales y pequeños productores nacionales que se han proyectado hacia este negocio, debido a que ya no podrán producir las cantidades con las que contaban inicialmente y que ya habían sido autorizadas.

En el marco de este anuncio, La W conversó con Alejandro Jiménez, quien trabaja para Aventus Group, una consultora de empresas productoras de cannabis, y afirmó que “vivimos tantos años una paradoja de ‘la mata que mata’ que es complicado cambiar la percepción que existe frente al cannabis por parte de los colombianos”.

De esta manera, resalta que es preciso emprender un proceso de pedagogía en el país para demostrar que el cannabis tiene un uso medicinal, terapéutico y veterinario, que trae beneficios para la industria. “No estamos hablando de jíbaros ni del uso del cannabis como droga, sino que lo estamos utilizando mediante una canalización correcta”, precisa.

Así, respecto a la decisión tomada por la JIFE y a quiénes afecta, Jiménez explica que es necesario romper el paradigma de que este cupo afecta a todos los sectores productores de cannabis por igual.

Es decir, según explica Jaramillo, “lo que limita la JIFE es el cupo que puede ser utilizado por el país en relación con el cannabis psicoactivo (…) el cannabis que en su peso seco tenga un contenido superior al 1% de THC (Tetrahidrocannabinol), que es el componente psicoactivo del cannabis, y para ello hay que pedir un cupo”.

En este momento, son estos productores de cannabis psicoactivo los que se ven principalmente afectados. “Esto no le crea un problema a las personas o empresas que estén desarrollando una industria en torno al cannabis no psicoactivo, es decir, que tenga menos de 1% de THC y que finalmente podrá seguirse produciendo bajo la regulación actual”, asegura Jaramillo.

Así, sobre el paso a seguir por parte de los empresarios que se proyectan en esta industria, Jaramillo advierte: “El debate de fondo que tocaría comenzar a abordar es cómo podemos volver más dinámica esta industria y eso tiene un espectro de trámite”.

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